Llego, tomo asiento y miro con desprecio a los que moribundos que me rodean. Soy claramente mejor que ellos y creo que aún puedo fumar unos años más.
Mas eso no es lo más resultón de todo. No. Lo mejor es que he encendido el Shazam y me dicho que estaba en la sala de espera de un hospital.
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