viernes, 11 de noviembre de 2011

Estoy vivo

Estoy vivo y sigo con lo mío. Meses han pasado desde la última vez que hice una entrada.

A lo mío sigo, escuchando lo que no sabré tocar, leyendo lo que no podré crear y fumando lo que no me dejará vivir. Y bien bonito que es. Coño!!!

Lo hecho, hecho está. No tiene remedio y el que se crea ilusiones recordando viejos tiempos, que  obviamente fueron mejores, es gilipollas.

viernes, 22 de julio de 2011

Que pena.

Jamás habría apostado a que el próximo fuera él. Aaaiiiss que penita.

http://www.europapress.es/cultura/musica-00129/noticia-fallece-rober-cantante-guitarrista-porretas-20110722132354.html

viernes, 1 de julio de 2011

Ahí donde había alguien

Cuando a un hombre le dejan solo en su casa, cuando el sol comienza a romper la noche, con un calor terrible, delante de una botella de ginebra, piensa.

Los contenidos del pensamiento van cambiando continuamente y son de índole negra o blanca, según desde el que aspecto se mire. ¿Moreno qué es? ¿Blanco oscuro o negro claro? Lo que es evidente es que ya está saliendo el sol y tengo mucho sueño.

Esto pasa por encender el ordenador a horas intempestivas, sin lugar a dudas. Pero es una costumbre adquirida ya hace algún tiempo; aunque las razones por las que nació no estén del todo claras. Alguna de ella podría deberse a algún tipo de conexión profunda desconectada recientemente o bien por el mero gusto de comparar la vida con trocitos de Música. Quizás, por esta noche, prefiera engañarte un poquito y quedarme con la segunda.

En el atardecer, dicen, que las cosas, durante un ratito muy corto, se ven con un color especial. Bueno, puede que sea verdad. Pero es más cierto aún que durante el amanecer las cosas sí se ven de otra manera. Tal vez sea por culpa de esa pesada compañía que hace el alcohol mucho rato después de haber salido de los garitos, tal vez sea por la privación del sueño; a estas horas se acumula mucho, tal vez porque ahí sí que estabas en tu sitio. ¡Y eso que no esperaba encontrarme contigo, demonios!

El caso es que ya no estás. Evidentemente por algo que no hice como debía hacer. Pero no me gusta respetar los protocolos, siempre pienso que son normas, que hay que saltárselas, que se puede vivir sin ellas, que no son necesarias para nada, que tú lo habías pillado como yo.

Vaya berenjenal en el que me estoy metiendo. Es como asaltar a una tipa en un bar cubata en mano, pero sin subidón. (Esto no lo tengo comprobado, voy dando palos de ciego, borracho, y es lo que dicen).

No es que hoy me haya puesto nostálgico. No, nada de eso; lo llevo haciendo desde hace bastante. Pero hasta hoy no había visto la opción de materializarlo. Demonios, en medio de este caos comienza a dibujarse lo que pienso. Parece mentira, leñe.

Cerremos el asunto ya. Que va siendo hora. En mi oficina las tardes son muy largas, en mi casa las copas ya no están tan frías, la música se muere sino se comparte y yo no me despierto resacoso y me da por hacerme fotos con destinatario. Esto bien podría parecerse a uno de esos terribles nudos que aparecen en los cables pero no veo la puntita de la que no se debe tirar. No serviría para nada encontrarla, pero me distraería bastante.

jueves, 30 de junio de 2011

Joder

Pues va a ser que esta vez no ha podido ser. Hasta por lo menos el 2 de septiembre no seré ITI. Demonios. A cambio me he comprado unas gafas nuevas. Y sí, hacen mucho espejo.

viernes, 24 de junio de 2011

La primera batalla

La primera batalla, la enésima más bien, la he perdido. Pero con mi 4,3 iré al infierno de la reclamación donde mi habilidosa lengua dará todo el placer que sea necesario y, colmado de marisco, venceré la guerra.

Ahí queda eso.

martes, 21 de junio de 2011

Corre que no llegas

Las 5 de la tarde de un domingo. Un sol que fundiría el cerebro a cualquiera. Es el momento de montarse en el coche, buscar entre los 7 cds que estan puestos el que contiene más música de Iron Maiden, porque se hace tarde y aunque esté mal había que correr bastante. Además la carretera estaría vacía y se prestaría a ello gustosamente.

Efectivamente, no había ni alma viva en la calle y el coche llegó hasta su destino, desconocido completamente, deprisa y sin incidentes. Para mayor alegría se aparcó justo en frente del punto escogido. Dejé el coche al sol y me bajé a estirar las piernas. Dichosa la camiseta de AC/DC, no es compatible con el verano.

Media hora de paseo rodeando una diminuta plaza entre paradas de autobús al sol, es más que suficiente para todo el verano. Establecido ese punto, el coche arrancó y con más calma llegó hasta la puerta de la oficina. El tiempo no se puede perder dando vueltas a lo tonto.

jueves, 2 de junio de 2011

Al salir del bar

Una calle vacía, muchos coches aparcados a los lados, árboles junto a ellos, la puerta de un bar que cierra y personas que huyen a lo lejos. Dos canallas se quedan rezagados al abrigo de un portal.

Uno busca las llaves de su casa en el bolsillo de la chupa. Mientras pone cara de disimulo. Felicidad. Están ahí, donde las dejó, justo por si las necesita. Menos mal, ha mandado limpiarla, está bastante decentilla. Hay que aprovecharlo.

Comienzan a andar, pasitos cortos, sin prisa, sin intención de llegar a ningún lado. La calle es larga. Ya no se ve a nadie. Un descampado a lo lejos. Un edificio extraño en medio de mediana. La mente puesta en la mano. Al menor roce se aprietan los dedos un poco. Si no se mueve nada dentro, se aprieta un poco más. Ese es el plan. El alcohol viene en su ayuda. Los lanza uno contra el otro.

Hay que cruzar la calle. Maldito semáforo. Son 4 carriles, en mitad de la noche. No pasa nadie, no se oyen coches. Se paran a que se ponga en verde. Esperan pacientemente. Conversa uno frente al otro. Hablan muy bajito. No se oyen y se acercan más. Se cansan de estar parados y cruzan hasta la mediana dos de los carriles. Vuelta a empezar. Esta vez, ya no saben ni qué decir, un par de miraditas, un par de sonrisas de medio lado y ya, por fin, se besan. Lo podrían haber hecho en el puñetero portal.

Comienzan a ahogarse, saben que les van a doler los labios dentro de poco y necesitan parar. Aprovechan el receso para acercar las frentes y cuchichear. El tipo le dice a la otra que su casa está cerca, que vayan a beber. La calle está vacía, no se dicen nada pero cruzan hasta el otro lado.

Le responde que está de acuerdo, pero que tiene que ser una rápida, que tiene que volver a casa pronto para estudiar al día siguiente. El contempla la luna llena y le dice que claro. Los árboles se agitaban con fuerza y tenía pinta de que iba a haber una gran tormenta.

En la puerta de casa, él, muy orgulloso le dice, ven que te enseño la casa. Aquí está el salón. Aquí la cocina. Aquí el baño. Y aquí mi cama. Estoy encantado con ella, es muy cómoda y muy grande. Se sientan los dos, uno junto al otro, en el borde de la cama. Muy muy juntitos se comienzan a mirar. Al principio se besan como con vergüenza, pero poco a poco eso desaparece, la pasión hace presencia en el cuarto y follan como si se acabara el mundo.

Al día siguiente, rato después de que hubiera salido el sol, salen de la cama y desayunan tranquilamente. Se despiden en la boca de metro más cercana y no se vuelven a ver en la vida.