A veces cuesta encontrar las palabras adecuadas para decir las cosas importantes. La verdad es que es una lástima, pero es muy común que los medios fallen cuando más se les necesita. Pasa absolutamente con todo. Obviamente, esta no iba a ser una excepción y no tengo muy claro como decirte lo que tienes que saber.
Acostumbrado a intentar, sin éxito, ser elegante, a no decir las cosas violentas directamente pero tampoco a callármelas me siento muy fuera de lugar en esta ocasión. Así que antes de empezar ten en cuenta que lo siento muchísimo porque sé que todo lo que empieza ahora es una putada.
Te quiero. Lo cual no sé si te sorprende o no, eso lo sabes tú. Hoy, ahora, estoy echando el resto sin tener ni una sola carta decente en la mano. Voy con lo puesto a perderlo todo si es necesario. Eso será tú decisión, desde luego yo juego para ganar y si no puede ser, para no perder y quedarme como estoy ahora. Apostar tanto por algo no tan grande, pensarás que es una locura, pero sé que sabrás qué es lo que tienes que hacer a partir de ahora, elegirás bien y yo me quedaré mucho más a gusto. Es evidente que eres mucho más madura que yo y que no perderás los nervios con esto. También sé que cambie lo que cambie mañana serás capaz de arreglar el estropicio que estoy montando hoy. En tus manos lo dejo.
No hubiera dicho esto jamás a esto si no fuera porque creo que tensar la cuerda tanto no me lleva, nos lleva por el buen camino. Pero lo excepcional de las circunstancias no me deja más remedio. He sido un tipo con un mundo muy grande a su alrededor que lo ha gestionado siempre como le ha venido en gana y siempre ha estado encantado con ello. Pero desde que el tiempo ha ido pasando, desde que nos conocimos, poquito a poquito, muy despacio, con mucho cuidado todo se ha ido derrumbando a mi alrededor. Como si de una demolición a cámara superlenta se tratase, todo se ha caído. Las pequeñas y concentradas explosiones han hecho su trabajo y ya no me queda ningún pilar al que agarrarme. Bajo mis pies, el césped ha desaparecido y solo quedan muchos escombros que tendré que reciclar con mucha calma, trocito a trocito.
Me siento alienado por dentro completamente y no sé porqué he permitido esto, pero he perdido ese egoísmo natural que vive en cada uno de nosotros. No quedaba sitio para él en mí. Todo está lleno de ti. Y ahora, sin él, ando vagando por un mundo que ya no me llena nada. Conduzco despacito, me cuido, como bien, bebo menos, haré ejercicio pronto... Inexplicablemente quiero perdurar en el tiempo mucho para seguir disfrutando de ti, aunque no sea como quiero.
Así como están las cosas puedes (tienes que) hacer conmigo lo que quieras porque, sinceramente, ya no puedo cuidarme. La verdad es que eres muy buena y lo harás estupendamente. Esto último no te lo tendría que haber dicho jamás, se les dice a los mejores amigos, no a las partes interesadas. De hecho, cuando te miro así, veo lo jodido de todo esto y alcanzo a entender que pase lo que pase no debemos echarnos a perder por las buenas.
Tú me dirás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario