- Deja de mirarte en el espejo del baño. Por fin ha llegado el gran día. Los días pasaban y parecía que no llegaría nunca El Gran Día. Desde hace eones has estado soñando con verla, independientemente de todo lo mal que lo has pasado esperando horas a que te dijera un “hola”, esperando días a confiar el uno en el otro. Además parece que esto va a ser muy serio esta noche. Habrá eventos clasificados de por vida junto con miradas cómplices y sonrisas pícaras.
Te has vestido para la ocasión, el pelo colocado para no defraudar, vas muy guapo con esos pantalones que tan bien te quedan. Llevas esa camiseta que sabes que te queda estrecha. Has lavado el coche, te has perfumado y has recogido la casa. Esto tiene que acabar bien sí o sí. Pero no me has contado qué vas a decir.
- Amigo mío, es un problema en el que he estado pensando mucho tiempo y acabo de resolverlo. He llegado a la conclusión de que no habrá “eventos clasificados” como dices. Esto va a ser mejor todavía porque la realidad superará tus ridículas elucubraciones sexuales, maldito enfermo. He decidido que voy a salir a pasarlo bien, a divertirme, a beber cerveza, a fumar tabaco y a escuchar guitarras. ¿Sabes por qué? Pues porque quiero que sea mi amiga. Qué ridículo te sonará esto. Pero no lo es y tiene sentido, sentido para cualquiera que sepa lo que merece la pena. Vamos a salir y no le voy a tener que preguntar si quiere ser mi amiga, que es lo que me pide mi cuerpecillo. Jamás había conocido a nadie parecido a ella; porque tiene la manía de pillarme siempre en cualquier trivialidad; porque ella lo sabe todo; porque aunque cada uno tiene sus vicios, creo que compartimos muchos y los que no compartimos podemos enseñárselos el uno al otro; porque no existe el compromiso del “me gustas”, porque no va a poder existir nunca porque solo sirve para que dos se rocen; porque aunque he tenido mil tentaciones de soltarlo, en realidad no era verdad, porque no podía ser verdad porque no me tomé la molestia de mirarla aquella milésima de segundo que pasamos uno frente al otro; porque no me importa la pinta que tenga; porque creer en aquello de “lo que tenga que pasar que pase” es para aquellos que están desesperados por tener sueños y a ambos nos sobran; porque lo correcto es creer en “que no tenga que pasar nada” más que un tercio tras otro que es con lo que mejor lo vamos a pasar. Y si algún día se tropieza y me caigo encima será un accidente. Y como tenemos el vicio de hablar claro nos preguntaremos quien se levantará primero para ayudar al otro, o decidiremos quedarnos en el suelo, la opción existe porque soy Uno y ella es Una y como cualquier conjunto constituido por estos elementos, se caracteriza porque Uno encaja en Una pero no necesariamente Uno y Una tienen porqué encajarse. Uno y Una también pueden ser amigos aunque los de la panda del “lo que tenga que pasar que pase” no se lo crean.
Me voy a quitar estas pintas y a ponerme mi ropa de todos los días. Que, seguro que por todo eso, es como acierto.
- Es algo surrealista. Ponlo en el fuckyeahdementia “dementia and nonsense for the masses” que es su sitio.
- De eso nada amigo, es muy realista. Ya te encargas tú de escribirlo en tu blog para que lo lea y se dé por aludida. Así publicas algo de verdad y no imaginaciones tuyas, rídiculas, sin sentido y atiborradas de chorradas.
- Si no me queda más remedio…
- Qué majo eres!
No hay comentarios:
Publicar un comentario