sábado, 9 de abril de 2011

El niño del cumpleaños

Hoy es el cumple de un niño que está abandonado en el mundo. Su familia ha huido a podar las estúpidas plantas. Le han comprado cosas caras, bonitas y caras y bonitas. Le han dejado una suculenta tortilla y una estupenda ensalada para que, tranquilamente, fuera a comerla a la casa familiar cuando le apeteciera. Además su familia sabe que tiene una vela en su casa para poder soplarla, pero como todas las tartas tienen cosas asesinas, la soplará sobre una manzana, o quizás una naranja.

Pero esta exquisita celebración no parece alegrar al joven en exceso. Al contrario, se le ve taciturno, apagado, lento, espeso, enfermo…. Y no es para menos, él, que ya no se siente tan niño como dicen que parece, quiere compañía, pero no la de su familia. A ellos los tenía todos los días del año para él sólo, como mucho comparte a sus padres con su hermanito.

Él lo que ansia es a una joven mujer. A una de esas que son imposibles. Pero sólo para él, que es feucho aunque infinitamente talentoso. Es majísimo aunque su voz sonara como la del que tiene que anunciar un puticlub en medio de la calle. También es terriblemente divertido y su brillante risa consigue arrancar una sonrisilla a cualquiera.

Su día está pasando y no ha recibido la llamada ansiada. Ni la va a recibir porque eso no es posible. Porque la otra no le va a hacer ese regalo de cumpleaños. Y no tiene porqué hacerlo.  Pero no se va a pasar la tarde como la mañana, fumando un cigarro detrás de otro y bebiendo una cerveza detrás de otra, esperando. No. Va a salir de fiesta y alegrará esa carita que lleva, porque sabe que no le queda más remedio. Porque sí que hay gente que merece verle ser feliz. Un esfuerzo al año no hace daño y va a pasarlo estupendamente. Y de ese esfuerzo quizás piense que sacará compañía para siempre.

Yo sé que así será. Se divertirá porque como buen dragón no es capaz de estar triste mucho tiempo ni guardar rencor. Tampoco será capaz de esperar para siempre, al contrario, se cansará deprisa y cambiará de quimera cualquier mañana. Más pronto que tarde, descubrirá lo que tantos otros saben. Que no merece la pena sufrir cuando ella mira para otro lado. ¿O es que eso no es verdad?

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