Cuando a un hombre le dejan solo en su casa, cuando el sol comienza a romper la noche, con un calor terrible, delante de una botella de ginebra, piensa.
Los contenidos del pensamiento van cambiando continuamente y son de índole negra o blanca, según desde el que aspecto se mire. ¿Moreno qué es? ¿Blanco oscuro o negro claro? Lo que es evidente es que ya está saliendo el sol y tengo mucho sueño.
Esto pasa por encender el ordenador a horas intempestivas, sin lugar a dudas. Pero es una costumbre adquirida ya hace algún tiempo; aunque las razones por las que nació no estén del todo claras. Alguna de ella podría deberse a algún tipo de conexión profunda desconectada recientemente o bien por el mero gusto de comparar la vida con trocitos de Música. Quizás, por esta noche, prefiera engañarte un poquito y quedarme con la segunda.
En el atardecer, dicen, que las cosas, durante un ratito muy corto, se ven con un color especial. Bueno, puede que sea verdad. Pero es más cierto aún que durante el amanecer las cosas sí se ven de otra manera. Tal vez sea por culpa de esa pesada compañía que hace el alcohol mucho rato después de haber salido de los garitos, tal vez sea por la privación del sueño; a estas horas se acumula mucho, tal vez porque ahí sí que estabas en tu sitio. ¡Y eso que no esperaba encontrarme contigo, demonios!
El caso es que ya no estás. Evidentemente por algo que no hice como debía hacer. Pero no me gusta respetar los protocolos, siempre pienso que son normas, que hay que saltárselas, que se puede vivir sin ellas, que no son necesarias para nada, que tú lo habías pillado como yo.
Vaya berenjenal en el que me estoy metiendo. Es como asaltar a una tipa en un bar cubata en mano, pero sin subidón. (Esto no lo tengo comprobado, voy dando palos de ciego, borracho, y es lo que dicen).
No es que hoy me haya puesto nostálgico. No, nada de eso; lo llevo haciendo desde hace bastante. Pero hasta hoy no había visto la opción de materializarlo. Demonios, en medio de este caos comienza a dibujarse lo que pienso. Parece mentira, leñe.
Cerremos el asunto ya. Que va siendo hora. En mi oficina las tardes son muy largas, en mi casa las copas ya no están tan frías, la música se muere sino se comparte y yo no me despierto resacoso y me da por hacerme fotos con destinatario. Esto bien podría parecerse a uno de esos terribles nudos que aparecen en los cables pero no veo la puntita de la que no se debe tirar. No serviría para nada encontrarla, pero me distraería bastante.
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